Adopción de un hijo: ¿Es una opción para mí?

La adopción de un hijo, ya sea niño o adolescente, significa formar una familia, sólo que por una vía diferente a la biológica. Adoptar un hijo no es sinónimo de ser solidario o de hacer caridad. Significa que hay que amarlo, educarlo y cuidarlo como se hace con cualquier hijo. La adopción es  simplemente el camino que se elige para ser padres, para formar una familia con amor y vínculos fuertes.

El hijo biológico crece en el vientre, el hijo adoptado crece en el corazón.

Los futuros padres deben prepararse y planificar, exactamente igual a como lo harían si estuvieran esperando un hijo biológico. Pero es vital que exista un legítimo deseo de tener un hijo, por la vía que sea.

Es importante tener claro que los padres adoptivos son los padres de ese hijo. Los padres biológicos pasan al status de “progenitores”.

Tener un hijo biológico o adoptar son exactamente lo mismo: el compromiso, la determinación, el amor y el vínculo que se establece son los mismos. La diferencia está en el papeleo legal y el tiempo de espera.

Se da un proceso de enamoramiento y adaptación exactamente igual que en un embarazo. Madres y padres con hijos biológicos y adoptivos refieren que, cuando se espera al niño que se adopta y vendrá ya a casa, se siente el mismo miedo que si la mujer estuviera embarazada: no se sabe qué esperar, cómo será. Pero se siente el mismo amor que si se hubiera parido, la misma ternura, la misma preocupación.

Al realizar la adopción de un hijo, se hace el compromiso de amarlo y cuidarlo en cualquier situación que se le presente en su vida de la misma forma que se hace con un hijo biológico.

Adoptados o no, los niños necesitan mucho amor, y como todos tendrán el derecho a conocer su identidad y sus orígenes, a su momento. Ser adoptados no es una etiqueta que los marque de por vida. Se es hijo y el origen pasa a un segundo plano, es solamente parte de su historia.

Existen muchos mitos sobre la adopción de niños mayores. Pero un niño, sea de unos meses o mayor, tiene una historia que no puede obviarse, y que ha tenido influencia en su desarrollo. Tenga la edad que tenga, los padres adoptantes deben aceptar que esa historia existe y es parte del niño. Así como el hijo biológico viene y se recibe con toda su carga genética, el hijo adoptado tiene la suya, y no tiene por qué ser negativa. En cualquier familia se van a encontrar antecedentes clínicos de diversos padecimientos; igual ocurre con la historia familiar  del hijo adoptado. Si con los hijos adoptivos no existe garantía alguna de que exista una salud perfecta, con los biológicos tampoco.

Lo que el hijo adoptivo necesita para superar cualquier antecedente, salir adelante e integrarse a su nueva familia, es amor incondicional, compromiso, respeto, paciencia y aceptación.